La Neurociencia en el Liderazgo

Hasta no hace mucho, la definición convencional de un líder efectivo era aquel que consiguiera mejorar los resultados y aumentar la productividad de los empleados.

Como es de sobra sabido por los profesionales de recursos humanos y gestión del talento, algunas de las prácticas utilizadas para conseguir dichos resultados eran a costa de la motivación, retención y la confianza de los empleados, lo que a su vez afectaba de forma negativa en la consecución de objetivos  de la organización.

Gracias a las aportaciones de la neurociencia, hoy tenemos una visión más clara de cómo mejorar los comportamientos de liderazgo

El Neuroliderazgo se centra en la aplicación de la neurociencia para el desarrollo del  liderazgo, la gestión del cambio, el aprendizaje y el compromiso.

Algunas de las aportaciones que la neurociencia hace a favor de conseguir un mejor liderazgo son:

  • Hacer que se los demás se sientan seguros. El cerebro categoriza supervivencia como su máxima prioridad, por lo que los líderes que puedan demostrar que no son una amenaza serán vistos como dignos de confianza.
  • Demostrar la equidad. El cerebro busca la equidad y reaccionará a la injusticia con ira y la frustración.
  • Ser genuino y demostrar confianza en los demás. Cuando vemos a otra persona, nuestro cerebro se activa de la misma manera que el cerebro de la persona que estamos observando a través de la función de las “neuronas espejo “.” En otras palabras, si un líder desconfía de la persona con la que están hablando, la otra persona va a desconfiar de él.
  • Desarrollar relaciones de trabajo positivas para aumentar la participación de los empleados
  • Comunicarse con los empleados adecuadamente, lo que provoca que el empleado se sienta valorado y válido.
  • Valorar a los empleados, lo que hace que se reduzca el nivel de estrés de éstos. Como resultado, en lugar de tener empleados que centran su atención en  cualquier amenaza percibida, que es lo que les causa el estrés, los empleados van a tener un pensamiento más amplio, más resolutivo y creativo.
  • Dar a los empleados oportunidades para desarrollarse y crecer, lo que les va a estimular a querer aprender.
  • Gestionar las emociones propias y las de los demás. Las emociones – positivas o negativas – en los negocios son contagiosas. Las situaciones negativas son inevitables, pero es la forma en que se manejan lo que hace la diferencia.
  • Gestionar el cambio para trabajar dando un enfoque más reflexivo. Dado que el cerebro ve el cambio como una amenaza a su supervivencia, es fundamental tratar de reducir el estrés y la ansiedad que desencadena una situación de peligro.

Por lo tanto hay que centrarse  en los aspectos positivos de la propuesta de cambio, haciendo preguntas y escuchando activamente a las preocupaciones de los empleados. Este proceso aumenta la capacidad del cerebro para ajustar su respuesta al cambio y percibirlo como no amenazante.

Gracias a la neurociencia y sus aportaciones al liderazgo, la posibilidad de tener empleados más comprometidos y productivos se está convirtiendo en un hecho,  para dejar de ser solamente un deseo más  de cualquier organización.

Vicky Lahiguera

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vickylahiguera's Bio

Soy Vicky Lahiguera, neurocoach y trainer, apasionada y comprometida con el crecimiento y desarrollo de las personas, tanto el ámbito personal como en el ámbito profesional.

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